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Beso de película

Beso de película, Alejandra Gutiérrez, Helmspark Galerie, Hamburgo, Alemania, 2009.

¿Quién que es, no ha querido vivir un beso de película? Las imágenes de la sociedad de la fantasía, de la que hablaba Guy Debord, la sociedad del espectáculo, se ha colado dentro de nuestras vidas y ya no sabemos qué es verdad y qué es celuloide de Hollywood. Esos deseos “de película”, fueron el tema del tapiz que presenté en la Helmspark Galerie de Hamburgo, en Alemania, el año recién pasado. Tejí con celuloide que me encontré tirado en una oficina, pedazos de una película de 1950 y poco, el entorno de una imagen típica del romance Hollywoodiano, en el que una mujer, sufrida la mastectomía de rigor luego de un cáncer de mama, sueña con ser deseada “como en las películas”, esos deseos nacidos de las promesas del consumo y no del amor, ese amor que nos debemos primero nosotras mismas de manera que recibamos el beso de la realidad, el único que verdaderamente sana.

Tejo la vida….

toda persona íntegra, guarda en su corazón una bola de estambre y unas agujas

Tejo la vida con mis lanas, con mis pensamientos, con mis ganas de generar cambio en un statu quo acostumbrado a lo mismo. Para los habitantes de ese planeta que menciono, Statu Quo, tejo…do; pero si tejodo con lo que tejo, es que ya es hora que te sacudás el miedo y tejás conmigo una nueva entrada en la que el cambio sea sinónimo de cotidiano. Nada es más inseguro que la rutina y por eso, cambio la tradición familiar de tejer piezas comportadas y decentes, por Wonderbras gigantes que me valen la entrada a la Trienal de Riga, Global Intrigue, porque delato la complicidad de nosotras las mujeres con la alienación del Statu Quo, el planeta de la apariencia, del no ser, del parecer. Señalar alegremente, con consciencia de mis agujas punzantes, las mismas de mi abuela, de mi madre  y de mis hermanas, pero dueñas de su lenguaje, trastocando los gorritos por los decires y pensares de una mujer que no se acomoda en el papel que ese planeta le ha designado y que con sus tejidos quiere invitar a otras mujeres a reconocer su propio espacio en el lenguaje textil, que nadie se lo apropie, que nadie se teja podios para subirse y adueñarse del arte textil con medallas de oro,  porque el arte textil es de todas nosotras, las mujeres y de los hombres que con nosotras, quieran tejer una nueva vida, más justa, más equitativa, más urdimbre colectiva que personal.