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MON 810

MON 810, Alejandra Gutiérrez, Bienal SIART Bolivia, 2009

¿Qué tienen que ver la agricultura transgénica, mi ser mujer y además, tejedora? Pues todo. Las mujeres iniciamos la agricultura en el Neolítico, para terminar con la pesadilla de la cultura de caza y recolección, en la que nos tenían nuestros compañeros corriendo de monte en monte, panzonas, con güilas hambrientos y enfermos, absolutamente desesperadas. Necesitábamos asentarnos para que la prole prosperara. Si aquél quería salir con los amigotes a cazar, ya era cosa de él; nosotras a lo nuestro: al cultivo, y mientras las matas crecían y los granos prosperaban, tejíamos las ropas de nuestra tribu, con los signos y los símbolos de la dignidad de pertenencia y cuidábamos a los gatos, como mi amiga y entrenadora Marcela, para que los bichos no se comieran nuestros cereales. Nosotras iniciamos los cultivos, sabíamos cuándo y cómo se sembraba y cuándo se cosechaba y consideramos la agricultura patrimonio de la humanidad, hasta que llegó la economía transnacional e inventaron las especies transgénicas, para que unos se hagan ricos a costa de los otros. Por eso, tejí el tapiz MON 819, por el que fui seleccionada en la Bienal SIART Bolivia 2009. 

Según cifras de la FAO, el 65% de la actividad agrícola en Latinoamérica está intervenida por las transnacionales agrícolas. Estas transnacionales se han fusionado unas con otras dependiendo de sus mercados, tecnologías y ventajas competitivas, para ir creando super corporaciones con la finalidad de controlar las actividades agrícolas en Latinoamérica y crear una patente sobre las semillas que actualmente aseguran la sobrevivencia alimentaria de nuestro continente.

Considero que el papel del artista, ante todo y sobre todo, en foros como los que las Bienales Latinoamericanas proveen, es el de comunicar el riesgo que se cierne sobre nuestros pueblos y crear consciencia sobre el papel que todos debemos asumir en defensa de nuestro patrimonio.

Mi propuesta, intitulada MON 810, responde a una variedad de maíz transgénico perteneciente a la tecnología Terminator, que provoca que las semillas transgénicas sean estériles, propiedad que alterará radicalmente los métodos tradicionales de producción agrícola en beneficio de esas corporaciones, en evidente detrimento de nuestra agricultura tradicional, en la que el maíz es básico.

Por ese motivo, elegí como soporte el tejido tradicional de carácter doméstico, con el fin de utilizar un lenguaje también básico y común a todos, planteando en una sola pieza dos tipos de urdimbre: la primera, que representa los minifundios, ejecutada con lana y en tonos marrones, como nuestra tradicional agricultura de hace veinte o treinta años, la que aseguró la alimentación de nuestra multiculturalidad y acendró nuestras tradiciones, y la segunda, realizada con cinta de cassettes, bolsa plástica y tira de nylon, representando la invasión y conquista transnacional de nuestra seguridad alimentaria, a través de la agricultura transgénica.

El tapiz cuelga de una vara de bambú natural y el peso de caída, se lo dan los envases en lata de los refrescos transnacionales, los que también han envenenado en muchas áreas, el agua de arroyos y nacientes.